Hoy, en su fiesta, la Iglesia nos invita a mirar la vida de Santa Escolástica, una mujer que entendió algo esencial: el amor verdadero comienza en Dios y se fortalece en la oración. Hermana gemela de San Benito, su vida fue un testimonio silencioso pero firme de confianza total en el Señor.
Santa Escolástica eligió consagrar su corazón a Dios, y desde esa entrega aprendió a amar con libertad, paciencia y profundidad. Su relación con San Benito fue una relación sana y espiritual, marcada por el deseo mutuo de crecer en santidad. No se trataba de imponerse, sino de acompañarse. Ese es un gran modelo para cualquier relación auténtica.
Uno de los episodios más conocidos de su vida ocurre cuando, durante un encuentro espiritual, Escolástica desea prolongar la conversación para seguir hablando de Dios. Al ver que su hermano se niega, ella ora con humildad y confianza. Dios responde con una tormenta que impide la partida de Benito. No fue un acto de capricho, sino una expresión de un corazón completamente unido a la voluntad divina.
Para los católicos solteros, Santa Escolástica nos deja una enseñanza muy actual: cuando la fe es el centro, el amor no se apresura ni se fuerza. Amar bien implica saber esperar, escuchar y confiar en los tiempos de Dios. Las relaciones que nacen de la oración son más libres, más sanas y más duraderas.
En un mundo donde muchas relaciones se viven con prisa y superficialidad, Santa Escolástica nos recuerda que el amor auténtico se cultiva desde dentro. Hoy, en su fiesta, pidamos su intercesión para aprender a amar con un corazón firme, paciente y abierto a la voluntad de Dios.
Si buscas una relación seria, basada en la fe y el respeto mutuo, CatólicosSolteros.com es un espacio para quienes desean amar con propósito y construir algo verdadero.
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