El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un tiempo especial de reflexión y conversión. La Iglesia nos recuerda hoy que nuestra vida es frágil y pasajera, pero que el amor y la misericordia de Dios permanecen para siempre. Cuando escuchamos “Conviértete y cree en el Evangelio”, no se trata solo de una frase tradicional, sino de una invitación personal a cambiar el corazón y acercarnos más al Señor.
Recibir la ceniza es un gesto sencillo pero profundo. Es reconocer que necesitamos a Dios, que no podemos caminar solos y que siempre es posible comenzar de nuevo. La Cuaresma no consiste únicamente en dejar algún gusto o hacer pequeños sacrificios, sino en permitir que Dios transforme nuestra vida desde dentro.
Este es un momento para preguntarnos con sinceridad: ¿Estoy viviendo mi fe con coherencia? ¿Estoy dedicando tiempo a la oración? ¿Estoy dejando que Dios guíe mis decisiones? No dejemos que estos 40 días pasen sin fruto. Participa en la Misa, recibe la ceniza y haz un compromiso concreto de oración, ayuno y caridad.
Si estás buscando una relación seria y centrada en la fe, recuerda que el amor verdadero comienza cuando Dios ocupa el primer lugar. Una relación sólida se construye con dos personas que desean crecer espiritualmente y caminar hacia la santidad. Esta Cuaresma puede ser el inicio de un cambio que transforme tu corazón y también tu futuro.
Hoy es el momento. Acércate a la Misa. Recibe la ceniza. Vive esta Cuaresma con intención y esperanza. Dios nunca deja de llamar a tu corazón.
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