Todos llevamos una historia. Algunos llegan a catolicossolteros.com después de una ruptura que dolió más de lo esperado, y otros simplemente después de años de espera, preguntándose por qué el amor no ha llegado todavía. Sea cual sea tu camino, hay una pregunta que vale la pena hacerte antes de abrir tu corazón a alguien nuevo: ¿estoy listo/a?
No se trata de esperar la perfección. Nadie llega al amor completamente sano, sin heridas ni miedos. Pero sí hay una diferencia entre estar sanando y estar buscando a alguien que sane por nosotros lo que todavía no hemos entregado a Dios.
## Señales de que aún estás procesando
- Piensas constantemente en tu relación pasada, incluso en medio de conversaciones nuevas.
- Sientes la necesidad urgente de llenar un vacío, más que el deseo genuino de conocer a otra persona.
- Te cuesta hablar de lo que pasó sin sentir enojo, tristeza profunda o vergüenza.
- Buscas en cada persona nueva una prueba de que "esta vez sí va a funcionar", antes de darle tiempo al vínculo para crecer con naturalidad.
Ninguna de estas señales significa que hay algo mal contigo. Significa que todavía estás en proceso, y eso también es parte del camino.
## Lo que ayuda a sanar de verdad
**La oración honesta.** No la oración de pedir que llegue el amor, sino la oración de entregar lo que duele. San Pablo lo dice con claridad: "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13). Sanar no es un esfuerzo que hacemos solos.
**El tiempo sin prisa.** La cultura de las aplicaciones de citas nos enseña que hay que llenar rápidamente cada espacio vacío. Pero el corazón no funciona así. Date permiso de estar soltero/a sin sentir que es una situación que hay que resolver urgentemente.
**El acompañamiento espiritual.** Un director espiritual, un sacerdote de confianza o incluso un buen amigo que comparta tu fe pueden ayudarte a ver con más claridad en qué parte del camino estás.
**El servicio a otros.** Muchas personas descubren que salir de su propio dolor para ayudar a alguien más, ya sea en la parroquia, en el voluntariado o simplemente acompañando a un amigo, les devuelve una alegría que habían olvidado.
## Estar listo/a no significa estar sin cicatrices
Las cicatrices cuentan una historia, no te descalifican. Estar listo/a para el amor significa que puedes hablar de tu pasado sin que te controle, que puedes confiar de nuevo sin exigirle a la otra persona que repare lo que otra persona rompió, y que buscas una relación por el deseo de compartir tu vida, no por miedo a estar solo/a.
Si todavía estás en ese proceso, no hay ninguna prisa. Dios no mide el amor por la velocidad con la que llega, sino por la fidelidad con la que se construye. Sigue confiando en Su tiempo.
Comentarios (1)
Todos deberíamos recibir estas palabras al entrar a esta red social.
Cuando observo los perfiles de las hermanas, no puedo evitar preguntarme: ¿Por qué estás aquí realmente? ¿Qué has vivido? ¿Qué te hizo ver en esta comunidad una alternativa? Veo de todo: introvertidas, extrovertidas, una infinidad de contextos por descubrir. Algunas tienen, seguramente, una rica vida social y un encanto natural; otras carecen de ambas cosas (algo que también le pasa a muchos hombres, o a la mayoría de ellos). Y es justamente desde ese particular locus, desde la propia realidad, donde se definirá la experiencia con las personas que conozcas aquí.
Vale la pena hacer un examen de conciencia honesto:
¿Estás aquí porque tus relaciones siempre terminan de la misma forma?
¿Te boicoteas siendo implacable con los demás porque tienes un ego tan inflado que buscas a alguien inmaculado y puro, tal como te ves a ti mismo en el fondo? Bajarás la mirada... pica, ¿verdad? Sí, te estoy hablando a ti.
¿Eres cautivo de heridas no sanadas que actúan en el sótano de tu mente, malogrando cada intento de vínculo?
¿Responsabilizas siempre a los otros por tus malas experiencias?
¿Necesitas ser amado en lugar de amar? Es decir, ¿buscas pareja porque eres incapaz de estar solo, porque te perturba el silencio y te agobia tu propia compañía?
¿O quizás no distingues entre el don de un compañero de vida y la simple aspiración de tener una relación paramétrica y transaccional? Es que para vamos todos, es la norma.
El error común es creer que el problema es el entorno. Pero la realidad es como un cuchillo que de suyo corta: la parte que te toca de responsabilidad en tus relaciones fallidas la llevarás contigo a donde sea que vayas. No es suerte, todo se forja desde el interior. Si te mantienes pasivo y no actúas sobre ti mismo, no vas a encontrar nada distinto a lo que ya has vivido antes.
IMAGINA por un momento que para iniciar una relación necesitáramos una licencia que nos acredite en el amor. Un examen que nos faculte y, un expediente que dijera: «Apto para el amor, porque este hermano es fuente de amor para sí mismo y para los demás. Es capaz de un amor sano porque alcanza los parámetros esenciales para no lastimar ni lastimarse».
En lugar de eso, vas por la vida buscando pareja con quince fracturas en las costillas, una pierna rota, múltiples hematomas y el espíritu maltrecho. Te pones diferentes vestidos y la realidad de eclipsa, te ves exactamente igual que hace 10 años. Desconfiados, temerosos, pero exigiendo que el otro sea el factor de cambio. Nos escudamos en el clásico: «El problema es que no he encontrado a la persona adecuada, aún no ha llegado mi momento». Espabila, porque puede que no llegue nunca.
Ni la Iglesia ni el Estado te van a dar jamás una licencia que certifique que eres plenamente libre, consciente y capaz de amar. Si el amor no es tuyo, es un facultad, participas en el amor. Si en un mundo alterno te toca a ti acreditarte. Si esa licencia existiera, ¿Qué tendrías que empezar a hacer hoy mismo para conseguirla?
A veces nos convencemos de que el problema está afuera, en el mundo, en que "ya no hay buenas personas", "solo no he encontrado la correcta". "Dios tiene una persona reservada para mi". Ojo, eso es muy pretensioso pero si es la voluntad de Dios, si el Padre de los cielos el decide si es para bien de ambas o para una de aquellas almas, vas a tener pareja aunque no quieras (paradójico no) para cual quiere reclamación ir a su capilla favorita ( y no pongas a tu santo favorito de cabeza). Pero si, el verdadero trabajo empieza cuando dejamos de mirar el entorno y buscamos dentro de nosotros mismos. Tal vez sea el momento de buscar en tu interior lo que siempre has creído que tiene causas externas. El problema no siempre está en el mundo; a veces, el problema —y también la solución— está en virar la mirada hacia ti. Mírate en el espejo.