“Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús.” (Filipenses 1,6)
Hay momentos en la vida en los que todo parece quedar a medio camino. Usted ha rezado y ha esperado con paciencia. Quizá ha conocido a alguien que parecía prometedor y la historia no llegó a ninguna parte. Al mirar su vida, ve algo parecido a una casa con los cimientos puestos, pero sin paredes ni techo.
San Pablo escribió estas palabras desde la cárcel, sin saber cómo terminaría su propia historia. Sin embargo, su carta a los filipenses no transmite angustia, sino gratitud y una confianza serena. Esa confianza también es para usted.
Una obra que Dios comenzó
Pablo no les dice a los filipenses que ellos terminarán la obra con su propio esfuerzo. Les dice que Dios la comenzó y que Dios la llevará a término. Esta diferencia cambia la manera de vivir la soltería.
Su deseo de formar un hogar centrado en la fe no es un capricho ni una casualidad. Si ese anhelo nació en un corazón que busca a Dios, forma parte de la buena obra que Él mismo empezó en usted. Y Dios no abandona lo que comienza. Puede que el ritmo no sea el que usted esperaba, pero la obra sigue en marcha.
"Lo que a usted le parece inacabado, en las manos de Dios sigue en construcción."
La gratitud mientras se construye
Encadenado y lejos de sus amigos, Pablo escribe: “Doy gracias a mi Dios cada vez que los recuerdo”. No espera a salir de la prisión para agradecer. Agradece en medio de la espera.
Este tiempo de su vida no está vacío. Las amistades, la familia, la comunidad parroquial y las personas que Dios pone en su camino van preparando su corazón para el amor que vendrá. Cada relación vivida con generosidad es una escuela para el matrimonio que usted desea. Vale la pena detenerse a nombrar, una por una, a las personas por las que puede dar gracias.
Su parte en la obra
Confiar en Dios no significa quedarse de brazos cruzados. Pablo agradece a los filipenses su participación activa en el Evangelio. Dios construye, pero cuenta con su colaboración. Esa colaboración incluye su oración constante, su crecimiento personal y su disposición a abrir la puerta a nuevas personas que comparten su fe.
Quizá su parte sea escribir ese mensaje que ha estado posponiendo o actualizar su perfil. Quizá sea simplemente decidir que no va a cerrar el corazón por miedo a otra desilusión. Los pasos pequeños también son parte de la obra.
Dios no se ha olvidado de usted ni de su historia. Lo que empezó en su corazón, lo va a completar.
¿Qué parte de su vida le parece a medio terminar, y cómo cambiaría su manera de esperar si la mirara como una obra que Dios todavía está construyendo?
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