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Firmes en el Señor: a quién imita su corazón

por Catolicos Solteros

San Pablo escribe a los filipenses con una franqueza que sorprende: “Hermanos, sean imitadores míos y fíjense en los que viven según el ejemplo que les damos” (Filipenses 3,17). No lo dice por orgullo. Lo dice porque sabe algo muy humano: todos terminamos pareciéndonos a aquello que contemplamos.



Lo que usted mira, lo forma


La vida de soltero está llena de modelos. Las redes sociales, las series, las conversaciones con amigos e incluso las propias heridas nos van enseñando qué esperar del amor. Muchos de esos modelos proponen relaciones rápidas, desechables, centradas en el placer o en la conveniencia. San Pablo advierte, casi llorando, sobre quienes no piensan más que en las cosas de la tierra (Filipenses 3,18-19).


Vale la pena preguntarse con honestidad: ¿qué historias de amor admiro? ¿En qué matrimonios me fijo? Si usted desea un matrimonio cristiano, busque cerca de sí parejas que lo vivan: los abuelos que siguen tomados de la mano, el matrimonio de su parroquia que sirve unido, los amigos que rezan juntos. Obsérvelos. Pregúnteles. Su ejemplo enseña más que muchos consejos.



Ciudadanos del cielo


Pablo da la razón de fondo: “Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo” (Filipenses 3,20). Esta frase cambia la manera de buscar pareja. Quien sabe de dónde es y hacia dónde va no busca a alguien que simplemente llene un vacío o calme la soledad del momento. Busca a alguien con quien caminar hacia la misma patria.


Quien sabe hacia dónde va no busca solo compañía para el camino; busca a alguien que quiera llegar al mismo lugar.


Esto no significa buscar a una persona perfecta. Significa buscar a alguien cuya fe sea real, que tenga el corazón puesto en Dios aunque todavía esté en camino, igual que usted.



Mantenerse firme


El pasaje termina con una invitación llena de cariño: “Hermanos míos muy queridos, manténganse firmes en el Señor” (Filipenses 4,1). Mantenerse firme no es ser rígido ni frío. Es no negociar lo esencial cuando la soledad aprieta. Es decir que no a una relación que lo aleja de Dios, aunque parezca más fácil decir que sí. Es esperar con dignidad en lugar de conformarse con menos.


La firmeza también se cultiva: con la Misa, la confesión, la oración diaria y amistades que lo animen a ser mejor. Nadie se mantiene en pie solo. Por eso Pablo habla en plural: hermanos, imitadores, ejemplo. La fe se vive en comunidad, y el amor también se aprende en ella.


Pida hoy al Señor la gracia de fijar la mirada en buenos ejemplos y de mantenerse firme en lo que de verdad importa.



¿En qué matrimonio o en qué persona de fe puede fijarse para aprender cómo se ama según el corazón de Dios?


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Catolicos Solteros ... Para Fe, Amistad Y Amor

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